Estamos contentos de sentir que aquí en Nepal, hay unos niños y niñas que durante unas horas a la semana se sienten acompañados y atendidos por unos nuevos amigos, y ellos, simplemente tienen que ser niños, jugando y sonriendo, acompañados por nosotros en el lugar y por el resto del equipo de Creciendo en Nepal en la distancia. Es simple y especial a la par.

Sabemos que disfrutan y se sienten felices, por sus sonrisas llenas de generosidad y sincero agradecimiento.

Como cuando senté en mi cuello al pequeño Ansh mientras paseábamos por la calle, esquivando el barro, y él sonreía y miraba a todo el mundo mientras me acariciaba delicadamente la barba. Ese fue uno de los muchos momentos mágicos, y es que la lista de momentos especiales como ese, no terminaría nunca.

Lo sabemos también cuando miramos a sus ojos, que también sonríen como pequeñas almendritas.

El acompañarlos un ratito en su camino, hace mejor el nuestro, más bonito, con sentido y más lleno de vida que nunca, porque hemos vuelto a ser niños, y cuando eres un niño la vida se vuelve un juego, y cada juego una aventura llena de emociones y relatos fantásticos.

Los abrazos occidentales, ya dejaron de ser occidentales, y la fuerza de sus brazos nos aprieta contra ellos en cada saludo y cada despedida. Es un gran intercambio, donde por mucho que nos esforcemos por que no sea así, siempre tenemos la sensación de llevarnos la mejor parte.

Las palabras y las fotografías que podamos extraer de nuestras experiencias aquí, jamás serán suficientes para explicar nuestros sentimientos y nuestra felicidad. Tal vez esa expresión se esconde entre esas mismas palabras e imágenes que pronto serán un valioso recuerdo, y que indudablemente formaran parte de nosotros para siempre, y para siempre sentiremos como el afecto de sus sonrisas acude cuando las nuestras se muestren perezosas.”

Equipo “Nepal Vox” de Creciendo en Nepal.

Agosto 2015

We feel very happy because, here in Nepal, there are some boys and girls who are feeling assisted kindly and accompanied by some news friends during some hours per week, and they simply have to be children, playing and smiling, being accompanied by us in their place and by the rest of Creciendo in Nepal group in the distance. It is simple and special at the same time. We see that they are enjoying and feeling happy on their smiles full of generosity and honest gratitude.

The same feeling as I sat down over my shoulders to little Ansh while we walked down the street, dodging the mud, and he smiled and looked at everybody meanwhile he caressed my beard. That one was one of the many magic moments, and the list of special moments like that would never end.

We know they are happy when we look at their eyes that also smile like little almonds.

Going with them a little while on their way, makes better our way too, more beautiful, with a good sense and more alive than never, because we are like children again, and when you are a child all in your life is like a game, and each game is an adventure full of excitements and fantastic stories.

The occidental hugs are no longer occidental hugs, and the strength of their hugs bring us closer to them in every greet. It is a great exchange, in which we always have the best part, even if we effort hardly in doing the opposite.

The words and the photos that we can have from our experiences here, will never be enough to explain our feelings and our happiness. Maybe this expression is hidden behind these same words and images that will be soon a valuable memory, and without a doubt they will be part of us forever, and forever we will feel as the love of their smiles comes to us when ours show lazy.

Nepal Vox Team of Creciendo en Nepal.

August 2015.

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