Hoy, 5 de febrero, comienza el año del “Cerdo de tierra” en Nepal.
Con la celebración del Sonam Losar, que tiene lugar a principios de enero o mediados de febrero coincidiendo con la primera luna nueva del año, llamada “Magh”, los y las nepalíes dan la bienvenida al nuevo año.
Las preparaciones para Sonam Losar comienzan durante el duodécimo mes, cuando la gente se concentra en limpiar su casa meticulosamente, removiendo cada partícula de polvo y dejando todo como nuevo. Las más atractivas y finas decoraciones son puestas en toda la casa y elaboradas ofrendas son hechas en el altar de la familia. Las viejas banderas de oración son reemplazadas con otras bien coloridas. Ropas nuevas son hechas para todos los miembros de la familia. Ocho diferentes símbolos auspiciosos son exhibidos donde sea posible, representando las diferentes ofrendas hechas por los dioses al Buda, después de su iluminación.

En el Losar también se cocina muy buena comida. Los primeros días son destinados a la familia, pasando las festividades luego a las calles y otros lugares.

En los monasterios, los monjes honran a las deidades protectoras con rituales devocionales.

En la víspera del Año Nuevo, tortas, dulces, panes y frutas son ofrecidas en los altares de la familia. El altar de la familia está decorado de la mejor forma en las vísperas y continuará así en los siguientes 15 días. El altar tendrá una derga, formada por galletitas (khapsay) apiladas unas sobre otras, que se preparan con masa aplanada, se fríen y tienen muchas formas diferentes.  Junto con la derga, habrá una botella de chang (cerveza de cebada); una mata de hojas verdes de trigo cultivadas en un vaso pequeño llamado loboe; una especie de embudo de dos partes, llamado bow, que tiene por un lado tsampa (harina de cebada) y por el otro, semillas de cebada.

Al ser la fiesta más significativa para los y las nepalíes y la más grande celebración del año, es un tiempo en el que se intercambian cálidos saludos con familiares, vecinos y quienes estén alrededor.